sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Cuando hablamos de finales hablamos de calles sin salida?
¿O de la caída de la última hoja?
Deseo que la palabra final no sea definitiva.
Que el final de la tormenta no sea el final de todas las tormentas.
Que no haya nunca una última estrella brillando.
Que final sea un punto y aparte.
Una forma de decir, un paréntesis abierto.
Una rosa deshojándose, dándole el espacio a otra rosa.
Un fantasma amable y suave,
que se desvanezca con perfume en un pasillo.
Un pasillo sin final, que se pierda
en el horizonte infinito.

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